El problema no es saber, es hacer
Casi todos los traders saben lo que deberían hacer. Las peores pérdidas llegan cuando las emociones ocupan el lugar del plan: una entrada anticipada, un stop movido, una operación más para recuperar.
Las trampas más comunes
Miedo a perder la oportunidad (FOMO): entras tarde, en un movimiento ya iniciado, con un stop demasiado amplio. Aversión a la pérdida: mantienes abiertas las perdedoras esperando la recuperación y cierras pronto las ganadoras.
Exceso de confianza tras una buena racha: subes el tamaño o relajas las reglas justo cuando el mercado cambia. Revenge trading tras una pérdida: quieres recuperar el dinero enseguida y multiplicas los errores.
Medir las emociones
Anota el estado de ánimo antes de cada operación, con una sola palabra: tranquilo, cansado, impaciente, eufórico. Tras unas decenas de operaciones compara el resultado medio en R de cada estado: los números te dirán cuándo no debes operar.
Reglas que te protegen de ti mismo
Stop diario tras un número fijo de pérdidas, riesgo máximo por operación, checklist obligatoria antes de entrar y pausa después de cada operación cerrada. Las reglas funcionan si las escribes con el mercado cerrado y las haces respetar con el mercado abierto.

